Del bullying a los derechazos: la historia de Saúl “Canelo” Álvarez es una de raíces humildes y sueños enormes

La historia de Saúl “Canelo” Álvarez comienza en Jalisco, entre el trabajo familiar y el gimnasio.

Antes de ser campeón del mundo, acompañaba a su padre vendiendo paletas y aguas frescas mientras soñaba con boxear a nivel profesional.

A los 10 años recibió sus primeros guantes, regalo de su hermano Rigoberto, y encontró en el ring un espacio para forjar disciplina y carácter.

Nacido el 18 de julio de 1990 en San Agustín, Jalisco, Saúl creció enfrentando burlas por su apariencia física. El apodo “Canelo”, lejos de debilitarlo, se transformó en identidad y fortaleza.

Bajo la tutela de José “Chepo” Reynoso, comenzó a entrenar formalmente en el gimnasio Julián Magdaleno, donde sentó las bases de su estilo técnico y potente.

Debutó como boxeador profesional el 29 de octubre de 2005, con apenas 15 años, logrando una victoria por nocaut técnico.

Desde sus primeras peleas enfrentó rivales mayores y con más experiencia.

En 2006 conquistó el título jalisciense de peso mediano, dejando claro que su proyección iba más allá del ámbito local.